¿Mi mayor locura?

Todos los días, sin excepción, son el primer día del resto de nuestra vida. Pero, a diferencia de la inmensa mayoría, hay algunos (muy pocos) que no tienen ningún reparo en recordártelo. Hoy, uno de octubre de dos mil veintiséis, es para mí uno de esos días; y no uno más entre ellos.

Hoy comienza formalmente esta aventura, pero no exagero si digo que lleva fraguándose toda una vida. Como esa pequeña pieza que, perdida dentro de su puzle, va de un lado para otro sabiendo que ha de existir algún rincón donde poder encajar, fue hace poco más de un año cuando por primera vez tuve la sensación de haber encontrado ese lugar. Así, entre lo que hasta entonces había sido una niebla densa, se dibujó con claridad una idea y, con ella, un nombre: Huellas de Papel. Y aquí estamos.

Huellas de Papel, como el mismísimo Quijote, está llamada a ser una historia formada por historias. Ahora falta averiguar cuáles son mis Marcela, Cardenio, Luscinda, Fernando o Dorotea. Porque quienes sin duda no faltarán, como en el Quijote, son Locura y Sensatez. Ambas, cada una en su lado del espejo, seguirán librando su eterna batalla y acusándose mutuamente de ser tan solo un reflejo. Lo que disfruto yo con esa batalla.

Me debía esta aventura. Os la debía a vosotros. Vamos a contar historias. Vamos a usar el negro sobre blanco para decirle al olvido que, a pesar de su inmenso poder, sabemos cómo burlar sus leyes. Y vamos a decirle que ése, ahora, ya no será el privilegio de unos pocos. Pero, sobre todo, vamos a demostrarnos que nuestra vida no es tan solo eso que pasa desde que naces hasta que mueres; porque, si únicamente fuera eso, hace ya mucho que nada tendría sentido. Y lo tiene, vaya si lo tiene.

Hoy es, una vez más, el primer día del resto de mi vida, pero no un día más. Después de una trayectoria profesional casi tan extraña como yo mismo, este giro es el más loco; pero loco por auténtico. Me siento escritor desde niño; pero, antes de dar este paso, había algunas incógnitas que despejar. Ya despejadas, ahora mi profesión es escribir, pero escribir a mi manera: tras escuchar, acompañar y dejarme contagiar por las emociones que dan sentido a cada recuerdo.

Antes de concluir, es más que de justicia nombrar ese lugar que yo llamo hogar, o lo que es lo mismo, mis dos monstruos (mis hijos) y mi chica. Sin su apoyo sería imposible. Sé el esfuerzo que supone en varios sentidos. Intento imaginar (seguramente con escasa fortuna) cómo debe ser vivir al lado de alguien como yo. Confío en poder recompensar su fidelidad; sé que no lo piden ni lo esperan, pero se lo debo.

Huellas de Papel. Día 1. ¿Mi mayor locura? Es posible.

Que siga el juego.

Xus.


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